"Antes, palabras como cáncer o enfermedades autoinmunes eran exóticas y estas enfermedades eran casi inexistentes. Hoy, 6 años después de la pandemia, casi todos tenemos un familiar, un amigo o un compañero de trabajo enfrentando alguna de estas condiciones."
Este panorama no es casualidad. En la última década, las enfermedades crónicas y degenerativas han aumentado de forma importante y, en mi experiencia clínica, uno de los cambios más notorios lo he observado en el periodo pospandemia. Cada vez son más frecuentes los diagnósticos de cáncer, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes y dolor crónico, incluso en pacientes jóvenes. Recuerdo que, cuando estudiaba medicina, hablábamos del cáncer de mama como una patología casi exclusiva de mujeres mayores de 40 años. Veinte años después, la paciente más joven que traté por esta enfermedad tenía 24 años.
Frente a esta realidad surge una pregunta inevitable: ¿por qué enfermamos cada vez más? La respuesta no es sencilla: vivimos más años, pero también vivimos de una forma muy diferente. Sin embargo, hay una noticia esperanzadora: hoy no solo entendemos mejor por qué enfermamos, también sabemos mucho más sobre cómo acompañar al organismo cuando la enfermedad ya está presente.
La enfermedad cambió... pero nosotros también
El estrés crónico, el sedentarismo, la alimentación basada en productos ultraprocesados, la falta de sueño, la contaminación y otros factores propios del estilo de vida moderno ejercen una presión constante sobre nuestro organismo. En la mayoría de estos casos, esa presión nos permite estar en el día a día sin una molestia realmente importante; solo que, cuando el cuerpo pasa por un evento biológico que requiere más de sí (como fue el caso de la pandemia), nos reventamos. La enfermedad rara vez tiene una única causa; suele ser el resultado de múltiples factores que se acumulan durante años.
El cuerpo siempre intenta adaptarse
Nuestro cuerpo trabaja todos los días para mantener el equilibrio y la vida: compensa los excesos, repara tejidos y responde a las agresiones del entorno, pero esa capacidad no es infinita. Cuando la carga supera la capacidad de adaptación, comienzan a aparecer señales como fatiga persistente, dolor, inflamación, alteraciones digestivas o problemas para dormir, que la mayoría de las veces normalizamos y pensamos que ya pasarán, cuando en realidad son una invitación del cuerpo a prestar atención.
Lo que también cambió fue la forma de entender la enfermedad
Durante muchos años el objetivo fue tratar la enfermedad. Hoy entendemos que también debemos cuidar al paciente. No basta con controlar un diagnóstico o un síntoma; es necesario preservar la energía, la funcionalidad, el bienestar emocional y la calidad de vida. Es que el ambiente sí importa.
Cuando el diagnóstico no cuenta toda la historia
Cuando una persona recibe el diagnóstico de una enfermedad crónica, su vida cambia. Además de la enfermedad, aparecen cansancio, dolor, ansiedad, pérdida de energía y limitaciones para trabajar, compartir con la familia o disfrutar de actividades cotidianas. El punto es que no siempre esas alteraciones aparecen al principio de la enfermedad; en algunos pacientes, pueden iniciar incluso 10 o 20 años después del diagnóstico, y es justo en ese momento cuando, en algunos casos, el tratamiento convencional puede no ser suficiente para abordar todas las necesidades del paciente. La buena noticia es que cada vez más profesionales entienden que estos aspectos también merecen atención. Este es uno de los principios de la medicina integrativa: cuidar a la persona, cuidar el ambiente y no únicamente a la enfermedad.
Lo que vemos todos los días en consulta
En la consulta vemos con frecuencia historias como esta:
Una paciente llegó a Oxivida después de varios años conviviendo con una enfermedad crónica. Su tratamiento médico estaba correctamente formulado, pero cada día tenía menos energía y el dolor limitaba su vida diaria. Empezamos a conocer sus hábitos a profundidad para entender en qué punto de la historia su cuerpo empezó a perder la capacidad de contenerla y qué rompió esa capacidad. Es ahí donde empieza el verdadero trabajo. Nuestro objetivo nunca fue reemplazar el tratamiento de su especialista. Al final, fue su mismo médico tratante quien, al observar la mejoría de esta paciente, decidió hacer cambios y disminuir la medicación. Con el paso de las semanas, más allá de la evolución propia de su enfermedad, recuperó energía, retomó actividades que había abandonado y mejoró su calidad de vida. Esta evolución se dio en el contexto de una correcta formulación de sus terapias y del compromiso activo de la paciente, quien entendió cómo debía nutrirse, cómo descansar y qué decisiones tomar con su cuerpo.
Cada paciente vive un proceso diferente. Por eso, en Oxivida no hablamos de fórmulas universales, sino de valoración individual, acompañamiento y tratamientos personalizados, con el compromiso de dar lo mejor de nosotros para que juntos podamos resolver, desde la raíz, la alteración de tu cuerpo.
¿Cómo acompañamos a nuestros pacientes en Oxivida?
En Oxivida recibimos con frecuencia pacientes que llegan pensando que ya no hay nada más por hacer. Algunos están en tratamiento oncológico, otros llevan años conviviendo con dolor y otros sienten que, a pesar de seguir correctamente sus tratamientos o de haber consultado con múltiples especialistas, su deterioro de salud sigue avanzando y cada día tienen menos energía y una menor calidad de vida.
Nuestro trabajo no consiste en reemplazar la medicina convencional. Consiste en acompañar al paciente desde una mirada integral, entendiendo su historia, sus necesidades y sus objetivos.
Después de una valoración médica personalizada, escogemos la mejor estrategia terapéutica para ti, la cual puede incluir oxivenación, ozonoterapia, vitamina C intravenosa, terapia neural o acupuntura, con el propósito de apoyar diferentes procesos fisiológicos del organismo (es decir, el punto de quiebre de nuestro cuerpo), favorecer el bienestar y contribuir a preservar la calidad de vida.
Una nueva forma de vivir con una enfermedad crónica
Hace algunos años muchas enfermedades crónicas eran vistas como una condena. Hoy seguimos enfrentando grandes desafíos, pero también sabemos mucho más sobre el papel de la inflamación, la nutrición, el ejercicio, el descanso y la medicina integrativa. Y aunque no siempre es posible cambiar un diagnóstico, muchas veces sí es posible cambiar la forma en que una persona vive con él.
En Oxivida creemos que detrás de cada enfermedad hay una persona con sueños, proyectos y una vida que merece seguir siendo vivida con la mejor calidad posible. Esa es la razón por la que acompañamos a nuestros pacientes desde una visión integral, humana y personalizada.